Con trabajo y decisión todo se puede

Con trabajo y decisión todo se puede

Fecha de publicación: 16-08-2018

 

Mi nombre es Andrés Gómez Anchudia, vivo en La Libertad y tengo este local, Heladería Ramona, desde hace casi 4 años. Además de vender helados Topsy, soy distribuidor de cámaras de frío, los entrego a los canillitas y a los tricicleros quienes de paso venden mis helados.

He sacado 6 créditos en el Solidario y me considero un buen cliente. Al principio pedí un crédito en la agencia de Guayaquil pero luego abrieron en La Libertad y eso me facilitó mucho las cosas. Me acerqué al banco con una referencia de que era rápido, como usted sabe en los negocios, el tiempo es oro.

Siempre he tenido negocio propio. No hay cosa más satisfactoria que levantarse a trabajar, ser tu propio jefe y saber que lo estás haciendo para ti y tu familia.

Normalmente trabajo hasta 7 de la noche, pero en temporada y en feriados, se abre hasta las 2 de la mañana. Me gusta atender a la gente, pues siempre entran felices a probar mis helados.

Tengo 3 hijos con mi primera esposa, ahora estoy casado con Ramona Zambrano y con ella hemos sacado adelante el negocio. Mi sueño más grande es seguir creciendo con pie firme.

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Lo más lindo es trabajar para uno mismo

Lo más lindo es trabajar para uno mismo

Fecha de publicación: 15-08-2018

Mi nombre es Andrés Gómez Anchudia, vivo en La Libertad y tengo este local, Heladería Ramona, desde hace casi 4 años. Además de vender helados Topsy, soy distribuidor de cámaras de frío, los entrego a los canillitas y a los tricicleros quienes de paso venden mis helados.

He sacado 6 créditos en el Solidario y me considero un buen cliente. Al principio pedí un crédito en la agencia de Guayaquil pero luego abrieron en La Libertad y eso me facilitó mucho las cosas. Me acerqué al banco con una referencia de que era rápido, como usted sabe en los negocios, el tiempo es oro.

Siempre he tenido negocio propio. No hay cosa más satisfactoria que levantarse a trabajar, ser tu propio jefe y saber que lo estás haciendo para ti y tu familia.

Normalmente trabajo hasta 7 de la noche, pero en temporada y en feriados, se abre hasta las 2 de la mañana. Me gusta atender a la gente, pues siempre entran felices a probar mis helados.

Tengo 3 hijos con mi primera esposa, ahora estoy casado con Ramona Zambrano y con ella hemos sacado adelante el negocio. Mi sueño más grande es seguir creciendo con pie firme.

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Para entrar en el mundo de los negocios, no hay edad.

Para entrar en el mundo de los negocios, no hay edad.

Fecha de publicación: 14-08-2018

Mi nombre es Diana Muela, el nombre de mi esposo es Enrique Quintuña y juntos tenemos una pequeña de 6 años, mi Melani.

Soy dueña de un almacén de ropa y una mueblería, comencé mi negocio a los 17 años, ahora tengo 26  y una fábrica en la que me hago “ochos” para sacar todas las obras que me piden día a día. Mi trabajo es movido, mi teléfono y un cuadernito que siempre me acompaña, son mis mejores herramientas a la hora de hacer negocios.

El almacén de ropa es muy importante para mi porque aprendí el negocio de mi madre. Desde pequeña, ella me mandaba a pagar y cobrar en Sangolquí mientras mi papá viajaba a Santo Domingo a vender papas, zanahorias y habas, que nosotros le ayudábamos a enfundar. Así desde chiquita empecé a ganarme mi platita y entender los negocios.

Con ayuda del Solidario pude impulsar mi negocio, en unas fiestas de Machachi, cuando todos querían ropa nueva, me puse pilas y con su ayuda pude comprar todo lo que necesitaba para hacer mi “agosto” y crecer.
El Solidario me trajo mucha suerte, la rapidez con la que me ayudaron fue la clave para tener lo que hoy tengo.

Creo firmemente que la clave para el éxito es pensar siempre positivo, estar atento a las puertas que se abren el camino y nunca olvidarte de lo más importante, la familia.

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Mi ilusión siempre fue cuidar a mi familia

Mi ilusión siempre fue cuidar a mi familia

Fecha de publicación: 13-08-2018

Mi nombre es Jorge Riquelme, soy de Catacocha, de la provincia de Loja. 
Fue en el año de 1997, cuando aún era soltero, que vine por primera vez a Quito. Después de un tiempo de andar lejos de mi ciudad, regresé, me casé y formé un hogar.

La capital me gustó tanto que volví al poco tiempo con mi familia. Mis hermanos que ya vivían allá me recibieron y me dieron una mano para establecerme.

Al principio fue duro, mi primer trabajo en la capital fue como guardia de seguridad, tenía que trabajar en turnos de 12 horas y a veces hasta de 24. El trabajo era agotador, pero nada importaba porque mi ilusión siempre fue cuidar a mi familia.  

Después de un tiempo, cuando mi primera hija ya estaba más grande, mi esposa empezó a trabajar para darme una mano. Me cambié de trabajo y empecé junto con ella en otra empresa en el área de limpieza. Ya entre los dos pudimos ganar más platita y arrendar un lindo departamento para nuestra familia.

Poco a poco fuimos haciendo nuestro dinerito, la familia creció y llegó un nuevo hijo. Ya éramos más en la casa entonces las necesidades también crecieron, por eso me tocó cambiar de trabajo una vez más y me convertí en estibador en el antiguo aeropuerto.

Con el pasar del tiempo tuve que dejar el trabajo porque estaba lesionándome la espalda de tanto cargar maletas. Mi hija mayor para ese entonces ya estaba involucrada en el mundo de los comerciantes junto con su esposo. Ellos tenían un local en uno de los centros comerciales que construyó el municipio. Viendo su ejemplo, me aventuré y decidí ponerme el mío propio.

Un día conocí al Solidario y con su ayuda por fin pude tener algo propio y comprar mi local dentro del centro comercial. Desde entonces, ellos se han convertido en mi mejor aliado.

Ahora en mi local vendo todo tipo de ropa, me gusta ir directamente a las fábricas para poder ofrecerle a mis clientes mejor producto, más variedad y mejor precio.     

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Solo luchando con optimismo se puede salir adelante

Solo luchando con optimismo se puede salir adelante

Fecha de publicación: 12-08-2018

Soy Miguel Jinde, nací en la parroquia de Santa Rosa en la provincia de Cotopaxi. Soy artesano del calzado desde los 14 años y ahora un exitoso comerciante.

Desde muy pequeño, mi madre me dijo que tenía que estudiar, superarme y sobre todo aprender un oficio para poder salir adelante. Yo vivía en el campo junto con mi familia, cuando terminé la primaria empecé a ir a un taller de calzado que había a 10 kilómetros de mi casa hasta entender como hacerlos, convertirme en maestro y ganar mi propio dinero.

Antes de ser mayor de edad ya dominaba mi oficio, pero quería seguir estudiando, mis padres no tenían los recursos necesarios, así que me fui a la ciudad de Guayaquil a buscar más oportunidades, trabajaba todo el día y entré a estudiar en las noches para graduarme como técnico en electrónica.

Después de un tiempo regresé a Ambato, me gradué como bachiller en ciencias sociales y me aventuré a viajar a Quito para estudiar derecho en la universidad. 
Al principio me dediqué a vender guaipes y vender libros para poder pagar mis estudios, pero debido a la necesidad tuve que dejarlos y como dicen por ahí: “zapatero a tu zapato”, regresé a mi primer oficio y me dediqué por completo. 

Empecé trabajando como obrero en una fábrica de calzado. Al principio no me entregaron la confianza por ser muy joven pero a poco me la gané y me convertí en vendedor. Trabajé desde las 2 de la mañana hasta las 11 de la mañana durante algún tiempo y me terminé convirtiéndome en su vendedor favorito.

Con el pasar del tiempo comencé a trabajar por mi cuenta con un puesto de venta en el antiguo Ipiales. Poco a poco me destaqué hasta ser uno de los líderes del sector, incluso formé organizaciones sociales para ayudar a las personas que necesitan tanto apoyo como el que yo necesité algún día.

Como todo comerciante necesitaba dinero para crecer el negocio pero nadie me quería prestar, solo los chulqueros, por suerte toqué las puertas del Solidario. 
Ellos fueron los únicos que confiaron en nosotros, los comerciantes minoristas. Durante años nos han financiado para adquirir mercadería, una casita para nuestras familias y locales para nuestros negocios.

Ahora toda la familia hace parte del negocio, mi esposa me ayuda en cada paso que doy, mis hijos desde muy pequeños se hicieron expertos vendedores y hoy por hoy ya se están graduando.

Después de años en este negocio, sé que todo lo que tengo y he vivido, es gracias a la constancia, el esfuerzo y el trabajo.

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Solidario dona filtros para purificar el agua en los albergues

Solidario dona filtros para purificar el agua en los albergues

Fecha de publicación: 11-08-2018

Han pasado más de 100 días del terremoto y muchas personas siguen acampando en la incomodidad e inseguridad de estos albergues temporales.

Entre otras acciones, el Solidario decidió apoyar con lo que consideró vital para la vida: el agua limpia. Entrega filtros purificadores de agua y baldes a los albergues y a los clientes más afectados por el terremoto. Son producidos por la iniciativa Waves for Water (W4W), y pueden proveer agua pura por 5 años para 100 personas. Con buen mantenimiento llegan a purificar hasta 4 millones de litros de agua.

La líder de Parque Cayambe es Carmen Sáenz, quien recibió los baldes y los filtros de purificación de agua, y los asignó a distintas áreas de este albergue de 80 familias.

En Los Tamarindos, un albergue privado, el orden y la cooperación son su característica. Allí viven 180 familias que debieron evacuar los edificios donde tenían sus departamentos y se instalaron en el parque de enfrente. Uno de sus coordinadores, John Intriago, señala: “Lo que hace el Solidario es magnífico, es lo que necesitamos porque hay una epidemia y no sabemos que es. Tiene origen en la mala calidad del agua que tomamos”.

El proyecto W4W nació en Sumatra, donde el estadounidense Jon Rose buscaba buenas olas para surfear. Entonces hubo un terremoto y la ciudad de Padang fue destruida. Él comprobó que el mayor problema en esa tragedia era la falta de agua para beber. Entregó 10 filtros de agua y fue la primera misión de W4W. En la actualidad trabaja por todo el mundo y tiene cientos de socios estratégicos y miembros aportantes.

Ocho albergues más recibieron de manos de los asesores voluntarios del Solidario estos implementos de última tecnología.

Catherine Guillén de Los Tamarindos quien está embarazada, teme dar a luz en el albergue. Ella ofreció buscar en el internet sobre W4W y ayudar a mantener limpios los filtros.

Elvia Moreira cuando vio los baldes con su respectivo filtro dijo con una sonrisa: “¿Cuál es el mío? Soy cliente del Solidario y debo recibir uno solo para mí”. La realidad es que cada balde servirá a 25 familias.

Eugenio Pico, un abuelo de 18 nietos mira con interés la instalación del filtro. Comenta que no podía levantarse el rato del terremoto. “Las piernas no me respondían. Luego vinieron a sacarme. Van a demoler mi casa. Aquí estamos tranquilos hasta tener de nuevo nuestra casa.”

“Estar aquí nos ha permitido conocernos entre vecinos, algo que no sucedía antes” –dicen dos vecinas de Portoviejo. Agradecen al Solidario por los filtros que quedan instalados en la cocina del albergue.

La obra concluye por este día. Pronto se entregarán 70 unidades más, y el Solidario podrá decir con convicción que es Guardián del Agua.

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Las empanadas de morocho de la Ulloa

Las empanadas de morocho de la Ulloa

Fecha de publicación: 10-08-2018

Te invitamos a visitar las empanadas de morocho de la Ulloa.

Un lugar lleno de sabor y tradición, atendido por su propietaria, Doña Alicia Quinteros, una mujer luchadora y encantadora que te hace sentir como en casa cuando visitas su local.

Visítalas en La Gasca, en Lizarazu N25-25 y Munive. ¡No te lo puedes perder! (etiqueta del local: https://www.facebook.com/EmpanadasdeMorocho.Ulloa/?fref=ts)

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