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Enrique Salazar conoce bien a las mujeres

Karina Castro se ve en el espejo y dice: La cosa es salir peinada, no despeinada Kike.

“Ahora se usan los moños despeinados nena, confía en mí”. Contesta Enrique Salazar.

Este manteño aprendió a tratar con las mujeres en una peluquería de colombianos, cuando era recién graduado. Luego hizo cursos en academias y participó en seminarios. Ahora el gremio de belleza pide título, entonces cuando uno lo saca, entregan el carné de estilista. Con la inscripción en la Junta de Artesanos queda exento de impuestos.

Los estudios no terminan para un peluquero. Los técnicos de las marcas como Wella y Pantene invitan a conocer los productos y las formas de aplicarlos. Enrique se ha especializado en cortes. Ha seguido cursos de relaciones humanas para tratar mejor a sus clientes.

“Cuento con 70% de mujeres. ¡El resto son hombres!”, dice con picardía. “Los hombres son malgenios”. Por eso él se reviste de paciencia que es muy importante en este negocio.

“A la mujer hay que cortejarla, asesorarla bien, escucharla”-señala mientras utiliza la tijera-. “Se le dice que ese corte no le queda bien si tiene cara gruesa y quiere cortarse corto. A la cara redonda le queda más el volado o largo... A una persona de edad no se le pintan tonos oscuros sino claros que la favorezcan y reduzcan la edad”. Y sigue revelando sus secretos: “Los enjuagues toman 30 minutos, pero duran menos de un mes. Yo recomiendo el henna para mujeres con poca cana. Dura casi dos meses y toma 1 hora de aplicación, pero es natural”.

En ese momento se inicia la sesión de fotografía y el fotógrafo le pide a Enrique: “a ver si me das una miradita” y Enrique se entusiasma: “Todas, te doy todas.”

A Segni Vera le hace iluminaciones. Es la primera vez que ella se pinta su cabello que es negro azabache y muy abundante. Su esposo está mirando el cambio y queda encantado. Karina Castro prefiere también las iluminaciones en vez de los rayos, pues sólo le añaden brillo al cabello.

Raspberry chocolate, honey biscuit… son nombres de tintes que se leen en los afiches de su salón de belleza… colores rojo violeta y rubio dorado… son los sueños que Enrique cumple en el cabello de sus clientes.

Sacó hace dos años crédito en el Solidario para comprar implementos de belleza. Ahora va por el segundo crédito para redecorar el salón. Conoció del Banco a través del gerente de agencia que vino a hacerse un corte. Ahora sueña con comprar un local en un centro comercial.

Sobre la protección del medioambiente, se queja: la gente es descuidada, bota basura. ¡Mire cómo están las calles de Portoviejo! En su peluquería cada vez se utilizan menos químicos, los productos tienen bloqueador solar para el cabello pues con la disminución de la capa de ozono, el sol lo quema e incluso daña el cuero cabelludo. También tienen protector contra el cloro del agua, pues cada vez ponen más para desinfectarla.

A quien lea este artículo, Enrique le envía un mensaje: “Uno tiene que aferrarse a sus ideas, con fe, la cosa es lanzarse, así sea con algo pequeño”.