Banco Solidario
  1-700- SOLIDARIO  1-700-765 432
English
Buscar
Banca electrónica

Deudas buenas y deudas malas

Deudas malas

Lo primero que debe preguntar es: ¿La deuda fue necesaria? ¿Fue un capricho?

Cuando llegan los estados de cuenta a fin de mes ve el desglose de gastos y se sorprende de tanta compra innecesaria. Y no sólo del mes que pasó, sino de meses anteriores cuyo monto se va acumulando por los intereses. Y si no paga a tiempo tiene que pagar intereses de mora.

Analice cada gasto: esto fue para el auto, esto fue para ropa, etc. ¿Fue imprescindible esta deuda? Segundo: las deudas de inversión se pueden diferir para algunos meses, pero un bien de consumo como alimentos o ropa no conviene diferirlo a muy largo plazo. El manejo debe ser de acuerdo al uso del bien: la compra de una camisa no se debe diferir a 24 meses, por ejemplo.

Tercero: El monto total de la deuda no debiera superar un 30% de nuestros ingresos, si somos asalariados. En el caso de una microempresa, la deuda no debe pasar del 10%.

Una cuarta forma de evitar deudas malas es concentrarse en el bien que necesita. Va al almacén a comprar una cocina, y le venden el combo con las ollas, el tanque de gas, la vajilla. Es recomendable pedir al vendedor que deje de lado el combo y le dé lo que realmente necesita. Eso abarata el bien, pues nada es gratis en la vida. Resulta que luego en la casa hay 5 tanques de gas, 2 planchas… endéudese en lo que realmente necesita. Que la tarjeta de crédito se utilice sólo para el bien necesario.

Finalmente, una deuda mala es el chulco pues cobra intereses altísimos. No acepte dinero fácil, la tentación es alta pero no lo haga. No comprometa su futuro con la usura. Ningún bien o situación justifica caer en el chulco pues sólo le lleva a graves problemas.

Deudas prioritarias

Una familia que entre esposo y esposa ganaba $780 gastaba en gastos no prioritarios $160. Entonces decidieron recortar esos gastos y poner ese ahorro en un terreno.

Cuantifique sus deudas, analice cada rubro en el cual puede ahorrar. Que quede liquidez para el mes y basado en la meta guarde lo demás. Nuestros abuelos lo hacían, y tenían 10, 12 hijos. Póngase metas de corto, mediano, largo plazos y anote un valor mensual que pueda ahorrar para cumplir cada meta. Recuerde: esto lo debe plasmar con papel y lápiz.

Deudas buenas

Primero debe establecer cuál es su meta familiar. Ha trabajado varios años y el patrimonio familiar no aumenta. “Cada vez tengo más deudas, más compromisos y el dinero no llega”, se dice a sí mismo. Y si está muy endeudado se ve en la necesidad de sacrificar un patrimonio que ya había logrado.

Carmen Oleas, un ama de casa, hizo un estudio retrospectivo de 5 años: si su patrimonio familiar no crecía, significaba que sus deudas eran malas; si por el contrario, crecía su patrimonio, sus deudas eran buenas.

Las necesidades son varias: Quiero que mi negocio crezca… entonces haga una planificación financiera para ver cuánto necesita y lo va pagando mes a mes.

Analice primero su ingreso: Si yo gano $400 y pago $300 en mis gastos. ¿Qué puedo hacer con los $100 adicionales? Aunque se muera de ganas de gastar en un capricho, oblíguese a utilizar ese adicional para beneficio familiar. Por ejemplo se necesita en la casa una computadora. Es difícil comprarla de contado, pero lo puede hacer con tarjeta de crédito o con un ahorro mensual en una cuenta bancaria. Si, además, va a sacar un muy buen provecho de la computadora haciendo negocios por internet o encontrando oportunidades, ésta se pagará solita.

¿Qué computadora necesito? Una profesional o una sencilla. Si sólo es una sencilla cuesta $400. Si es más profesional vale alrededor de $1 000. Cómprela sin accesorios, para pagar lo mínimo y cumpla con su objetivo.

No tengo los $400, pero tengo la tarjeta de crédito. Tiene dos opciones: usar la tarjeta con los respectivos intereses o bien, hacer un avance en efectivo y comprar de contado consiguiendo el mejor precio.

Cumplió el objetivo en 3 ó 4 meses. Ahora va por otro objetivo. Necesita cambiar el juego de comedor porque creció la familia. O bien, ahora va por un terreno o por la casa.

Debe ser vigilante de las deudas en que incursiona siempre con la mira puesta en el bien y en la prosperidad de la familia.

Las deudas malas van desapareciendo del presupuesto familiar. Esto implica mucha perseverancia y gran disciplina. Hay que eliminar antojos y gustos. No me voy a comprar ese par de botas que me gustan, pues tengo una meta: en lugar de adquirirlas me guardo los $80 para mi fondo con la meta en la mente.

Cuando hay objetivos claros, es más fácil pagar la deuda.

En familia hay que plantearse como primera meta: eliminar deudas malas. No podemos vivir para pagar deudas, y menos aún deudas malas. Toda la familia se pone en ese plan y en un año éstas se terminan.

La siguiente meta: tener deudas buenas.

Wilson Mariño