Rosa Pañora alcanzó una estrella
Fuera de su local se lee:
Picantería Estrella del Norte
Las ricas fritadas y algo más…
Hace 35 años, doña Rosa no imaginó lo bien que le iba a ir en el futuro, pero sí apuntó alto: quería tener un restaurante, una casa, marido, hijos, y mucha felicidad.
Comenzó con un puesto a la intemperie en Calderón. Luego se pasó a “la Pana” pues en la carretera podían verla mejor los fanáticos de la fritada. En efecto, el puesto llamó la atención así como la gran sonrisa de su dueña.
En 1999, cuando parecía que el país se caía a pedazos, ella sacó un crédito en el Solidario. Arrendó el local y luego lo compró. Con otro préstamo cambió el piso y compró la rocola. Un tercer préstamo le sirvió para adecuar el segundo piso y ampliar el restaurante.
La música tropical suena sabrosa en la rocola: “cuidado señores que tengo garrote, también un machete pa’ cortarle la lengua a los salteadores…” y doña Rosa poco a poco cuenta su historia mientras machaca los ajos para hacer el refrito.
¿Colas, cerveza o chicha? -pregunta solícita mientras nos sirve un plato de dos dólares. El combo cuesta tres; el caldo de gallina, el seco de chivo y el yaguarlocro, dos. Pero la dueña de la Estrella no nos cobra nada y encima nos manda con un “platazo” para el camino.
Ella pertenece a la Asociación de Expendedores de Fritadas y Platos Típicos de Calderón, tiene todos los sellos de calidad y paga a tiempo sus impuestos y cuotas crediticias. Tiene casa propia y dos de sus hijas son dueñas de sendos locales de fritada.
José Cachago, su esposo, cuenta que en un día movido, como es el viernes, reciben de 80 a 100 clientes.
Le pregunto:
Doña Rosa, ¿qué es ese “algo más” que usted ofrece en el rótulo de afuera?
¡Mucho cariño pues! Y una guiñadita… jajajaja
Picantería Estrella del Norte
Panamericana Norte 305, entrada a Carapungo
Quito - Ecuador
Tel. 242 4660
GENTE SOLIDARIA Nancy Luna
“La tasa no es determinante a la hora de pedir el crédito” -dice Nancy Luna, asesora de doña Rosa Pañora y don Washington León, “luchadores del año” y protagonistas de esta revista. Tiene 11 años de dar confianza, tranquilidad, y de cumplir sueños de los 460 microempresarios que tiene a su cargo. Con dos niñas de 2 y 8 años, Nancy sabe que el trabajo bien hecho trae frutos: los clientes son buenos y recomiendan a otros buenos clientes. Aunque ahora la competencia es más dura, ellos aprecian su atención personalizada y la rapidez con que el Banco entrega los créditos.
La gente confía en ella y la estima. Así lo confirman estas dos anécdotas:
“Una vez, un ladrón me amenazó con un cuchillo. Yo estaba preparada porque ya conozco a la gente del sector y noté la presencia del delincuente. De un salto me metí al local de un cliente quien me protegió y llamó a la policía. Otra vez me invitaron a ser la madrina de la fiesta de la Virgen del mercado de Carapungo. Desde entonces, todos me llaman Comadre.”
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